Gavi, Ansu Fati, Bernardo Silva y Neymar en el candelero, por Albert Gil

Comienza una semana frenética que tendrá continuidad hasta el jueves 31 de agosto de la última semana agosteña en que se cierra el mercado de verano. El calendario empieza a poner nerviosos e impacientes a los diversos agentes intervinientes en las transacciones de futbolistas.

Es tiempo de culminar operaciones ante el riesgo de un fracaso que puede llegar por inanición económica. En ella, está el FC Barcelona con las arcas depauperadas que se contraponen a las exigencias de refuerzos por parte de su entrenador Xavi Hernández.

Con la baja de Dembélé, aún no oficial porque el Barça quiere dilatar en su intento de arañar algún millón más en el reparto de los cincuenta millones de euros, son tres los puestos requeridos para mejor amparo. Un lateral derecho, un centrocampista y un delantero.

Uno de los nombres de la pizarra se corresponde con Bernardo Silva y, en este supuesto, pensamos nosotros que podríamos establecer el dos por uno, atendiendo la dualidad de funciones que puede desempeñar el luso, ya sea de centrocampista como delantero exterior, supliendo las prestaciones de Dembélé con menos capacidad de desborde, pero con más sentido colectivo. El Barça cuenta con el deseo del futbolista, pero le faltan los medios.

Se establece una conexión París- Barcelona que ya viene de antaño y podríamos datarla en el 2017 cuando los petrodólares sacaron a Neymar del Barça. El PSG, reconocido como club Estado, pagó la cláusula de rescisión de 222 millones de euros, cifra aún récord a día de hoy.

Como ocurriera en el lejano 1961 con la bolsa de 25 millones de pesetas obtenida por el pase del barcelonista Luisito Suárez al Inter de Milán, la directiva de turno se volvió loca para dilapidar ese maná en la compra de futbolistas. En 1961, solo triunfó Chus Pereda y en este siglo con el dinero de procedencia parisina aterrizaron en El Prat, Coutinho y Dembélé y, más tarde, Griezmann. Para abreviar, inversión estratosférica y fiasco deportivo.

Luis Enrique, barcelonista de sentimiento y triunfador en blaugrana como jugador y entrenador es el nuevo técnico del PSG y quiere pescar en el Camp Nou. Se ha llevado ya una pieza menor, el guardameta Arnáu Tenas, contando con la desidia culé, pero puede apuntar más alto con otros nombres de superior peso. Y pensamos, verbigracia, en Gavi y Ansu Fati.

A Gavi, Golden Boy actual, desbancando en la votación a Bellingham, flamante fichaje madridista al coste de 103 millones fijos, treinta más en variables y otros tantos en comisiones, su entrenador Xavi le retrae algunas imprecisiones en el juego de posición y no parece tan imprescindible como lo es a los ojos de los aficionados que le veneran sin ambages.

Un traspaso sobre los 100 millones de euros puede plantear a la directiva a mover ficha. El centro del campo parece que tiene un fijo en Romeu y con De Jong y Pedri como los acompañantes más cualificados. Si Xavi modifica el sistema y juega con cuatro mediocampistas, y los hechos empujan a esa decisión que significa un cambio de sus principios fundamentales, basados en el dibujo 4-3-3, el cuarto hombre podría ser el campeón de Europa Gundogan, en un más elástico 4-4-2.

Gavi entraría en el “once” ideal de Xavi, en un esquema del 4-5-1, el que usó Pep Guardiola en el Mundialito y donde Xavi fue uno de los centrocampistas integrantes. Y si se incorpora otro centrocampista de primer nivel, atendiendo la petición de Xavi, aún puede comprometer más la titularidad del jugador de Los Palacios. Da que pensar que Gavi y Pedri están en el primer equipo porque Koeman les dio la alternativa.

Quien nunca dudó fue el seleccionador español Luis Enrique que les dio la titularidad en “la roja”. La titularidad de Gavi en el PSG no sería discutida y el contrato económico sería muy superior.

Parece ser que esta confianza Luis Enrique la extiende a Ansu Fati, al que también llevó a la selección pese al ostracismo en el Barça. Su transferencia también podría estar en órbita y también por una cantidad elevada.

Las relaciones institucionales del FC Barcelona y del PSG están muy deterioradas, de ahí que, en su fecha, por ejemplo, Verratti no llegara al Barça, pero tampoco fluyen positivamente con el Madrid. Así los parisinos quisieran colocar a Mbappé en el Barça o en Arabia para impedir que Florentino Pérez se salga con la suya.

Otro nombre propio es Neymar que está en el punto de salida con el visto bueno de Luis Enrique. El brasileño suspira por volver al Camp Nou, pero Xavi advierte un elemento de distorsión y pone palos a las ruedas, pese a que algunos miembros de la comisión deportiva no les desagrada.

Por ley de probabilidades es posible que, en entradas o salidas, o en ambos sentidos, se produzca alguna sorpresa que, de acuerdo a lo expuesto, no sería tanto. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper
Canal de youtube y grupo de facebook: Albert Gil PlanetaDeporte Barça

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